En este periodo navideño hay mercadillos de Navidad o de Adviento por todas partes. Cada vez más personas venden allí sus productos caseros y artesanales: mermelada, pasteles, galletas navideñas, casitas de pan de especias, ropa de niños, bufandas, gorros, bolsas, juguetes de madera, liquor… Si vosotros también hacéis cosas artesanales y queréis venderlas en mercadillos, vale la pena conocer algunas reglas!

Antes que nada, es permitido vender productos caseros, no siempre es necesario una licencia de oficio y no siempre es necesario pagar impuestos sobre la ganancia. En cambio, esto vale solamente a condición de que no actuéis de manera comercial.

Esto significa primero que podéis ofrecer vuestros productos ocasionalmente, no de manera regular. Segundo, no se permite que hayáis comprado los productos especialmente para revenderlos.

Si conseguís menos de 600€ fuera de vuestra primera profesión, no tenéis que pagar impuestos. Si es más, tenéis que registrar un oficio. Con una cifra anual de ventas inferior a 17.500€ tampoco tenéis que pagar impuestos sobre el valor añadido. Con una ganancia superior a 24.500€ tenéis que pagar un impuesto sobre actividades económicas al municipio.

Cuidado especial con alimentos: Si queréis vender alimentos caseros en mercadillos públicos o fiestas en la calle, os dais fácilmente por comerciante alimentario. En este caso tenéis que registraros en la delegación de actividades económicas y en la regulación de alimentos y cumplir las prescripciones de higiene.

No suele haber ningún problema si el público es limitado y el mercadillo ocasional – como por ejemplo la fiesta de Adviento de la guardería o de la parroquia. Allí debéis hablar vuestra venta de productos con la dirección de la institución que suele retener una parte de la ganancia para una buena causa.